Eso de:
en las alegrías
y en las penas,
como si estuvieras
aceptando una condena,
no me gusta
ni convence.
Hablar
de la salud
y la enfermedad
como un punto más
que tocar
en esta promesa
que repiten
todos
al pasar
por el altar.
Ante un dios,
creen.
No necesito
ir tan lejos
ni tan alto,
además,
el reino de los cielos
se me tiene
negado.
Por lo que mis
votos,
promesas,
y demás confesiones
públicas,
serán distintas.
Yo,
prometo guardarte
tu lado de la cama
cada día,
secar tus lágrimas
o mojarlas
de alegría.
Prometo contarte
solo
historias
que acaben bien
y abrazarte
cuando la oscuridad
sea lo suficientemente
grande
como para asustarte.
Prometo
no buscar más labios
ni más motivos,
que mi diosa
seas tú
y mi religión
tus apellidos.
Prometo
en lo malo,
intentar ser
lo mejor.
Y que
venga lo que venga,
detrás,
delante,
o a tu lado,
estaré yo.
31 ago 2013
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Celia Munera Pérez ©. Con la tecnología de Blogger.