Entre mi octubre y tu enero
nació algo
que no era invierno.
No lo sentía frío
ni nevado,
ni todas esas cosas
que pintan
en los cuadros
en esas estaciones
del año.
Era una primavera
anticipada.
Florecían tus ganas
bajo mis sábanas.
Se asomaba tu mirada
tímida
en mis sueños
queriendo firmar
un acuerdo
con algo más
de derecho
que un alquiler.
Yo no lo veía
o no lo quería
ver.
Pero echaba de menos
tus maneras,
tus formas.
Y aún
no las había
echado de más;
aunque poco
importa.
Tú sabías
que yo escribía,
que me ahogaba
en letras
e intentaba
darles la vida
que yo no tenía.
Lo que no sé
es si alguna vez,
creíste poder ser
esa vida
que se me escurría
con cada falta
de ortografía.
Ya ves,
año y medio después
me sobra todo,
excepto mis letras
y quien las ordena;
tú.
29 ago 2013
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Celia Munera Pérez ©. Con la tecnología de Blogger.