Lo que acabó pasando,
después de huir de tus días malos,
de tus prisas de los sábados,
de tus risas
en mis labios,
fue
que todos los taxis
me recuerdan a ti.
Y todas las lágrimas
a los cielos que tú
pintabas de gris.
Lo que acabó pasando
fue lo que no queríamos
que pasara;
acabé diciéndote
que nunca estaba,
porque no tenía ganas
ni de verte la cara.
Pasó que los días
no tenían tus motivos,
las razones
iban en tu contra
y no me apetecía
convencerlas
de lo contrario.
Lo que acabó pasando
fue que me perdiste
y nos perdimos
en un
mientras tanto.
21 oct 2013
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Celia Munera Pérez ©. Con la tecnología de Blogger.