Contigo descubrí
que el mundo 
puede reducirse 
a una sonrisa,
un gesto;
valieron la pena
todos mis fallos
por un acierto. 

Uno más uno, 
no son dos, 
sino nosotras
Ya sabes
que si tu me dices ven, 
no es que lo deje, 
es que todo 
desaparece.

No sé por qué
mi cama es más grande
desde que te imagino 
sobre ella,
abrazando la almohada,
gruñéndome
para que deje de escribir
y te abrace por la espalda.

¿Me lo explicas tú?



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Celia Munera Pérez ©. Con la tecnología de Blogger.