Desenvolviendo
aquellos recuerdos
comprendí,
que cubiertos de polvo
dolían menos.
Que si apilas las tristezas
no las acumulas,
las apartas
haciendo de ellas
cosas viejas
que no importan,
molestan.
Tenéis que entenderlo,
yo no estoy hecha
para mucho más
que escribir,
y es lo que más hago
porque creo
que es uno de mis menores
defectos.
A veces,
solo a veces,
tiro de esas cajas
para desperezar
mis letras,
para ver si despiertan
y consiguen
contar los daños
sin que me duelan.
¶ Cajas.
7 oct 2013
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Celia Munera Pérez ©. Con la tecnología de Blogger.